Obra: Carlos María Ferreira Soto
No lo soporto
Como a medida que pasa el tiempo
mi corazón se vuelve más blando,
no soporto agosto que se va.
Tampoco soporto
septiembre ni octubre.
No soporto
los asuntos humanos
ni los cambios ni las penas.
No soporto
que lo que existe deje de existir
que lo que se ve deje de verse.
No soporto el tiempo.
No soporto
ninguna huella
ni sombra del tiempo.
Pues las huellas son cicatrices
de lo que fluye y cambia,
de lo que duele y es doloroso.
Chong Hyon-jong (Corea, 1939)
____________
Desnuda en la tienda
No era coqueta/ Era fuerte.
June Jordan
Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.
Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.
Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.
María Teresa Andruetto
(Argentina, 1954)
______________
En mi oficio o arte sombrío
En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.
Dylan Thomas (Reino Unido, 1919-Estados Unidos 1953)
___________
Franjas de estados. Torta, pastel, capas de tierra, eras geológicas.
Así, querida amiga, voy.
Un instante y llueve con gotas espaciadas
un hombre ya abrió su paraguas negro y sonríe.
El barrendero saluda a alguien a la distancia
y detrás mío un teléfono anuncia la llegada de un mensaje para otra persona,
con el mismo sonido que me llegan a mí.
Todavía me duele cuando giro el cuello.
La tensión de los últimos días fue como un acto suicida.
Franjas, decía de estados,
porque aún a costa de traicionar a alguien
tengo que decir que no estoy muy contenta que digamos
por no decir que me cuesta sonreír.
En extremo vulnerable me pongo severa,
trato mal a los demás, me irritan,
los culpo de mis penas, me fastidian sus sugerencias,
o simplemente siento que me distraen.
Leí por casualidad sobre la curva de crecimiento de la sensación,
no hay variación si la excitación no aumenta en grado suficiente
pero si la causa excitante es demasiado pronunciada,
la sensación deja de aumentar, por saturación.
Me pregunto si nuestros caminos que son tan diferentes
pero durante tanto tiempo fueron paralelos
se volverán a acercar, a cruzar o si jamás se separaron.
Rosario Bléfari (Argentina, 1965- 2020)
______________
Todos los años
un árbol nuevo en el mismo agujero
un limón de pica que no sirve
y los ciruelos, nísperos
las hojas naranjas del liquidámbar
mis tréboles favoritos
las mariposas negras
insecticidas
la inestabilidad de los maceteros
que habitaban la casa
y el romero que me llevé
a mi primer departamento
Una vez una llamada
la puerta cerrada por dentro
jugué con un alambre
mientras esperaba
recordé las flores artificiales
y ese polen que se les cae
sin nada de gracia
Roberto Ibáñez Ricóuz (Chile, 1993)