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Julio Oropel: El hogar es el lugar donde somos

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Por Ania Agárdy

Se presume que la gente tiende a tener una parte del cerebro más desarrollada que la otra. Supuestamente los que somos más analíticos tenemos más desarrollada la parte izquierda y los que somos más creativos, predomina la parte derecha. En el caso de Julio  Oropel dominan las dos. Nacido en la provincia de Córdoba, en Argentina, el arquitecto Oropel también es licenciado en matemática y física. Eso indudablemente le permite desarrollar sus proyectos con una perspectiva no solo creativa, sino también científica que ha contribuido en gran parte a los éxitos profesionales que ha logrado durante más de 25 años de su vida profesional. Fue premiado en varias ferias como La Feria de Puro Diseño y Casa FOA, entre otras, y también a nivel internacional en Uruguay, México, y Ecuador.

Cuando no trabaja de arquitecto, es profesor de Arquitectura y Urbanismo, una materia que forma parte del Posgrado en Diseño del Espacio Interior en la Universidad de Buenos Aires. Durante cinco años, hasta 2019, fue presidente de DArA, la asociación de Diseñadores de Interiores Argentinos con la cual sigue activo en varias facetas.

El diseño de arquitectura exterior tanto como el de los espacios interiores es algo que evoluciona con el tiempo.  Hemos visto estos cambios durante siglos de la historia humana. Las tendencias producidas por los cambios en la cultura, la sociedad y en la forma de vivir, hacen que el diseño se transforme y adapte a nuevas normas. Estamos viviendo en un tiempo muy particular, donde estamos notando un paradigma nuevo, uno que está transformando nuestros hogares de una manera imparable.

Revista Be Cult. Be Cult. Julio Oropel

“Los hogares van a ser más simples. Vamos a tener menos elementos y la tecnología cada vez va a estar más presente y a la vez más disimulada”. 

Julio, ¿de qué manera se van a transformar nuestros hogares durante los próximos 10 años?

Es una pregunta interesante. Leo mucho al respecto. Los hogares van a ser más simples. Vamos a tener menos elementos y la tecnología cada vez va a estar más presente y a la vez más disimulada.  Las casas van a tener elementos que tienen que ver con frenar toda la contaminación del exterior como cortinas con géneros capaces de absorber la polución. Vamos a ver elementos más durables, cómodos y ergonométricos con nuevos materiales. Mi pensamiento muy particular es que cada uno va a armar su propio interior de acuerdo a sus gustos. Como en la ropa, en el futuro, cada uno va a personalizar sus prendas para diferenciarse del otro y tener su propia estética y esto también va a pasar en la casa. Cada uno va a tratar de generar los espacios propios con un criterio más particular y muy personal. El decorador va a estar para ayudar o el arquitecto para definir la parte técnica, pero la parte estética la va a definir mucho el usuario.

¿Qué es lo que convierte una casa en un hogar?

Es el lugar donde somos, un lugar para ser, un lugar para estar, un lugar para existir. Es ese lugar donde podemos ser nosotros mismos, donde necesitamos tener los objetos que queremos que guarden recuerdos de nuestra vida, de los habitantes de la casa. Un hogar debe tener rincones donde uno pueda soñar, donde pueda relajarse, donde uno pueda trabajar a su vez. Sobre todo, es un lugar donde podemos ser uno mismo.

¿Cómo se van a redefinir los espacios después de la pandemia?

Se van a adoptar materiales que controlen la polución y el ingreso del aire y, además, los cuidados para cuando entramos a la vivienda desde el exterior. También se van a convertir en lugares de trabajo. Creo que es una tendencia que ya se venía adoptando. Las casas se han ido acomodando un poco para generar estos sectores particulares donde podemos trabajar desde casa.

Estamos acostumbrados a estar todo el día tocando cosas lisas: la pantalla del celular que ocupa una gran parte del día, las tablets,  todo perfectamente liso. Nuestra mano necesita texturas y lo artesanal tiene eso de la textura, el color, el saber quién lo hizo.

¿Por qué ha vuelto tan fuerte la demanda por objetos artesanales?

Necesitamos elementos que tengan alma u objetos que sepamos que han sido hechos por una persona en el norte o por una tejedora en el sur o por un cestero en Mesopotamia. Necesitamos saber de dónde son los objetos. También tiene que ver mucho el tema de las texturas. Estamos acostumbrados a estar todo el día tocando cosas lisas: la pantalla del celular que ocupa una gran parte del día, las tablets,  todo perfectamente liso. Nuestra mano necesita texturas y lo artesanal tiene eso de la textura, el color, el saber quien lo hizo. No es un objeto industrial masivo. Cada uno está hecho especialmente y cada uno piensa que fue hecho para él. Tiene esta particularidad y por eso tiene que ver esta revalorización de lo artesanal. Queremos tener cosas particulares, propias, diferenciadas.

Los espacios se ven cada vez más modernos. ¿Cuál será el futuro de las antigüedades?

La venta de las antigüedades en el mundo ha disminuido en un 80%.  Hay varias razones por eso. Un motivo puede ser el costo, pero también las personas quieren cargarse de objetos propios, de objetos que cuenten su vida, su historia. Las artesanías están remplazando un poco a los objetos antiguos. Las generaciones jóvenes como los millennials tienen menos aprecio o no aprecio por las antigüedades. Influye también en que los espacios en general son cada vez más chicos. La gente joven prefiere muebles menos duraderos en el sentido de que prefieren muebles que sean lindos, que cuesten barato y no importa si duran mucho o poco. No interesa tanto la durabilidad, sino que el elemento cumpla su función y que no sea simplemente un adorno. Muchas veces las antigüedades son más objetos decorativos que funcionales.

A nivel internacional, la sustentabilidad es una de las últimas tendencias en el diseño y la decoración.  ¿La ves factible en Argentina?

La sustentabilidad también tiene otros nombres – el reúso, reutilización. En los países más desarrollados ni siquiera se menciona. Está internalizado en cada persona, sobre todo en las generaciones últimas. Ya son conductas que están bastante asimiladas naturalmente y que se aplican inconscientemente. En Argentina de a poco también se va tomando consciencia y es posible aplicarlas. Somos bastante permeables a las tendencias. Hay muchas investigaciones en materiales nuevos – cueros veganos, objetos y muebles a partir de micelio de hongo, etc. Se va aplicando el ahorro de energía, consumir menos agua, usar materiales que impliquen un proceso de producción con pago justo a las personas que trabajan. El respeto a la naturaleza tiene que ver con los interiores también, de usar por ejemplo géneros naturales que no tengan contaminantes en sus procesos productivos. 

A veces la gente que me conoce me dice que vio un trabajo mío y yo pregunto, ¿cómo sabía que era mío si no había ningún cartel que lo dijera?

Cada diseñador tiene su estilo propio. ¿Cuál es el tuyo?

Es muy difícil lograr un estilo propio. A veces se logra con años de profesión, a veces no se logra nunca, o a veces se logra tempranamente. Depende de cada persona. Es difícil definirse uno mismo. A veces la gente que me conoce me dice que vio un trabajo mío y yo pregunto, ¿cómo sabía que era mío si no había ningún cartel que lo dijera? A veces es la gente que te ayuda a definirlo. Mi estilo es un poco ecléctico. Busco sobre todo descubrir el espíritu de cada espacio porque es muy importante interpretar el alma, la naturaleza de cada lugar para poder transformarlo en un lugar habitable y que sea acorde al que lo va a vivir. No es conveniente encasillarse mucho. Sí, por allí, tengo un estilo más contemporáneo, más moderno con materiales rústicos. Me gusta mucho usar elementos que denoten el lugar donde el objeto está emplazado. En este caso elementos que tengan que ver con Argentina mezclados tal vez con elementos nórdicos, porque un poco somos eso acá en Argentina, una mezcla de culturas. Las maderas son mis materiales preferidos, el metal, y todos los materiales nobles en general.

La originalidad en tu rubro es clave. ¿Qué estimula tu creatividad como decorador?

Todo motiva la creatividad de un diseñador. Desde un paisaje, una película, una obra de arte, que muchas veces inspira de manera condicionante, conceptos muy abstractos como libertad, felicidad, amabilidad. Todo esto puede ser traducido a un lenguaje estético. De este concepto puedes tomar un color, un material, un significado. Es saber traducir estos elementos que vienen a tu mente para que se materialicen en un espacio.

Tienes varias décadas de experiencia como arquitecto. ¿Cuál es tu filosofía del diseño?

Me defino como arquitecto y diseñador.  Mi objetivo es hacer arquitectura, hacer diseño de interiores y también diseño objetos. Mi filosofía en cada una de estas áreas, que son aparte tres escalas diferentes, siempre es la misma. Primero, priorizar los materiales con que se realiza la obra, y el segundo que el objeto del diseño, sea edificio o sea interior, resulte funcional y sirva para que la gente que va a habitar estos espacios o usar estos objetos sea más feliz.  Priorizo sobre todo la forma de vida del cliente – sus gustos, necesidades, cómo está compuesto el núcleo familiar. Todo eso hace un análisis previo que forma parte de un método del diseño.

¿Tu desafío más grande como arquitecto?

Te podría decir que aún no llegó. Siempre esperamos tener una obra que sea desafiante, que sea motivante. Me gustan mucho los desafíos. Me gustan las cosas que no son fáciles. Me gusta investigar. A veces, aunque una obra parezca simple, me gusta generar mis propios desafíos, superarlos y alcanzarlos.

¿Si pudieras elegir un lugar en el mundo para hacer un proyecto residencial, cual seria? ¿Por qué?

Hay muchos lugares, pero sí, en el sur. Me gustaría en una montaña. Es mi gran sueño. Una casa no muy grande, pero con piedra, con que se adapte al terreno, la naturaleza. Una casa importante o no tan importante, pero en un lugar aislado donde están la naturaleza y la obra.

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