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Sexo ¿Sí o no?

@sabinepigalle IG

Por CETE.

Sin besos, sin lengua, sin abrazos, el sexo en cuarentena es aburrido, casi imposible, dice E en el grupo de whatsapp.
L que está sola manda un meme…
N envía una foto antigua. Es una pareja que camina por la calle abrazada, llevan máscaras y no se sabe si son felices. Es el futuro dice ella.
Tener sexo, casi siempre mejora el estado de ánimo. Se sabe que desde el Paleolítico, han habido besos y abrazos, sexo anal, oral, felaciones y homosexualidad. La certeza está en los numerosos dibujos, grabados y huesos (con fines sexuales) que se han encontrado.
Pero como dice la canción… “cambia, todo cambia”.
El mundo, a inicio de abril del 2020, es otro: el sexo también. Obligados y/o convencidos de mantener una cuarentena forzosa y, ante un virus que se pega, flota y se queda en el cuerpo y los objetos, nos vemos en la necesidad de reinventar o pasar a una abstinencia prolongada. El cuerpo a cuerpo pasa a un segundo lugar y lo visual (en casa o por internet) ocupa su lugar.
Solos, acompañados, lejos o cerca, la imaginación sexual tiene un momento, quizás único. El coito como principal acto completamente satisfactorio da lugar a otras prácticas. Los que están juntos y con ganas se arriesgan, incorporan un repertorio postural que antes solo habían oído mencionar y, descubren también que la (su) imaginación está viva. Los solitarios, frente a ellos mismos o a una pantalla, también.

CETE. Be Cult. Revista Be Cult. Sexo ¿sí o no?

“El misionero por ahora no”, dice S en el mismo grupo de whatsapp. No sabe que durante muchos años, siglos, era esta la única posición aceptada en el mundo de las reglas sexuales, oficiales, de nuestros antepasados. El esposo solo debía penetrar a su mujer extendiéndose sobre ella. Coger para procrear, era la idea.
No se ha podido comprobar que el coronavirus se pueda transmitir a través de los fluidos sexuales, pero tampoco hay mucha información al respecto. Condón: se supone que ayuda, geles, mascarillas… también, pero… ante la duda, la abstinencia parece que va ganado en los que se animan a hablar del tema.
Como la falta de amor y deseos es una constante que una buena parte de la humanidad viene arrastrando en los últimos tiempos, hay quienes también aprovechan este tiempo de convivencia forzosa para buscar nuevas recetas… gastronómicas, digamos. El amor entra por la cocina, y entre platos y platos, se cuelan algunas. “El agua de tanga”, es una que se ha hecho muy famosa. La verdad, es una receta muy vieja y simple que cambia de nombre, de acuerdo al país en la que se hace. No lleva muchos condimentos. Basta colocar una prenda interior en agua (la que cubre el sexo), dejarla reposar, luego colarla y ya está. Dicen que él o la elegida caerá rendida a los pies del “chef”. Cabe aclarar que es una receta que no tiene sexo definido. Basta cambiar la prenda en cuestión. Pero desde la antigüedad, esta y sus variantes, son más aplicadas en mujeres que hombres. En el medioevo, según leí, existían esposas amorosas que tomaban un pez vivo, que podía ser más grande o más chico y lo introducían en su vagina hasta que daban su último suspiro, luego lo cocinaban y era la comida que recibía su querido esposo.
¿Coger o no coger? Fornicar, templar, tener relaciones, hacer cuchucuchu… masturbarse en compañía o en solitario, mirar porno, hacer porno casero (¡cuidado con viralizar las grabaciones!), divertirse usando el sexo, son situaciones que hoy siguen siendo cotidianas y que de cierta manera ayudan a pasar las horas.
Estar atentos también a denunciar a los que usan el sexo como control, a los golpeadores, violadores, abusadores que en tiempos donde se pone a prueba la voluntad humana también están presentes. La línea de Atención a víctimas de violencia sigue activa.
Las estadísticas dicen que en tiempos de preocupación, aumentan los natalicios. Veremos qué pasa cuando el Coronavirus sea solo un mal recuerdo.