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Trastornos mentales del encierro

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Una terapéutica asociada a la salud mental en el ámbito de un museo será posible en un futuro

Por Dra. Patricia Pellegrini Haas – Médica Psiquiatra

¿Arte Terapia? Trastornos mentales: del encierro hacia la comunidad.

En 2014, dos filósofos, Alain de Bottom y John Armstrong lanzan un libro editado por Phaidon: Arte y Terapia. Son elegidos para curar la muestra de reapertura del Rijkmuseum de Amsterdam provocando no poca controversia en el mundillo del arte y reciben varias críticas no exentas de fina ironía.
En Canadá, en 2016, el arte terapeuta, Stephen Legari es contratado, como miembro del staff permanente del Museo de Bellas Artes de Montreal para trabajar con varios grupos de pacientes en espacios del museo destinados especialmente para ello.
El arte terapia se estudia en grado de master en diferentes universidades del mundo occidental y la formación y práctica es avalada por diferentes asociaciones europeas, canadienses y estadounidenses.
El tema pasa a ser #trendtoping entre los que trabajan o tienen relación con el mundo del arte y los museos. La novedad repercute en el campo de la Salud, comienza a ser promovido por las Obras Sociales y centros de salud.

Bienestar y arte terapia en los museos.

A mi juicio hay tres campos, semánticos, de conceptos, prácticas e instituciones ligadas a esas prácticas, como grandes campos abarcativos de todo lo asociado que pueden ser representados por tres nubes de palabras: El campo de la Salud Mental, el del Arte y el de los Museos.

Si consideramos zonas de inter-relaciones posibles entre estos campos, entre el campo Salud Mental y el del Arte la inter-relación nos haría evocar los casos en que algunos artistas han padecido, por ejemplo, ciertos trastornos mentales o se han provocado voluntariamente estados mentales alterados mediante sustancias alucinógenas para lograr inspiración o mayor creatividad.  Y allí cabría la complementación de los abordajes terapéuticos o de rehabilitación de pacientes psiquiátricos y neurológicos a través de la musicoterapia, las actividades plásticas y artísticas o de talleres literarios ofrecidos durante la internación en hospitales y clínicas. También en esta conjunción de campos ubicaríamos las iniciativas que desde ya hace varios años se llevan a cabo en algunos servicios de hospitales exhibiendo obras de arte, originales o reproducciones, en las salas de espera, lugares de internación o tratamientos específicos como diálisis o quimioterapia. En Argentina, art@hospital es una de ellas.
La zona de inter-relación entre los campos Arte y Museos, parece evidente, sin embargo observamos por fuera de ella que no toda la actividad artística se desarrolla en los museos y no toda la actividad museística se relaciona con el arte.
Entonces la novedad sería pensar la intersección entre los 3 campos en un anudamiento inédito y original. Una terapéutica asociada a la salud mental en el ámbito de un museo.  La posibilidad de que un médico, o un psiquiatra pudieran prescribir a sus pacientes, un tratamiento por medio del arte en un Museo.

¿Una posibilidad “moderna”? Breve recorrido histórico.

“La locura no se puede encontrar en estado salvaje. La locura no existe sino en una sociedad, ella no existe por fuera de las formas de sensibilidad que la aíslan y de las formas de repulsión que la excluyen o la capturan”.
 -Michel Foucault-

¿Cómo llegamos a pensar la intersección de estos tres campos como una posibilidad?
Hay una manera de contar la historia como una evolución lineal hacia un progreso, una historia evenemencial que se mira a través de los grandes acontecimientos. Pero tomaremos, en cambio como referencia, la propuesta de Michel Foucault en dos de sus libros clásicos: La historia de la Locura en la época clásica y Las Palabras y las Cosas. La historia vista desde los pequeños documentos y registros, realizando entrecruzamientos y asociaciones que arrojan cuadros de las sociedades y formas de convivencia en determinadas épocas.

La nave de los locos es un cuadro del pintor flamenco El Bosco, ejecutado en óleo sobre tabla y que mide 58 cm de altura por 33 cm de anchura. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de París (Francia), donde llegó en 1918 y que lo exhibe con el título de La Nef des fous.

Foucault parte de la Edad Media y nos dice que hasta fines del Renacimiento, la locura, los lunáticos, los dementes, los débiles mentales, en un conjunto indiscriminado de trastornos mentales diversos, eran mantenidos en los márgenes de las ciudades, en una especie de migración continua o de limbo social.  Se les podía temer o compadecer, podían ser objetos de burla, pero en todo caso no eran encerrados, ni castigados, ni eran objeto de ningún cuidado especial, salvo el de la caridad de los clérigos.
Si Dios era omnipotente y omnisciente, toda su obra había sido creada desde el origen como un todo perfecto, todo lo que había en el mundo portaba un signo, una marca con un sentido legible partiendo desde cualquier punto, incluso desde la etimología de las palabras. El microcosmos reflejaba el macrocosmos. Los locos podían revelar algo sobre la verdad de la Obra de Dios.
Luego Foucault ubica una época en la que, pasadas las cruzadas, las hambrunas, las guerras, la pestes, sobreviene la organización del poder del estado encarnado por reyes y emperadores mediante lo que denomina “El gran encierro”. Todos aquellos que no encajan en la sociedad, que perturban o molestan al poder: los disidentes, los agitadores, junto con los pobres, los huérfanos, las prostitutas, los vagabundos, enfermos venéreos…etc. Todos caben en estas cárceles y para ser encerrados solo basta une Lettre de Cachet por parte del rey, una orden que no dice qué se ha hecho, ni cuánto tiempo durará el encierro.
Foucault ubica allí, en ese encierro forzado de convivencia con toda esa mezcla indiscriminada de sujetos aquejados de desgracias diversas y bajo el poder policíaco de la época, la configuración de la forma que adoptará la locura en los siglos venideros.

Pinel faisant tomber les fers des aliénés de Bicêtre en 1792 del pintor Charles Louis Müller
dimensiones altura 5,2 m., actualmente en Paris, Académie nationale de Médecine

Cuando en tiempos de la Revolución Francesa, la Asamblea Nacional, envía al Dr. Philippe Pinel a poner orden en estas cárceles, en realidad va a liberar a los presos políticos, a los ciudadanos honestos que están allí por otras causas que la locura o la demencia aunque ha quedado en la historia como el que liberó de las cadenas a los locos. Y esta intervención que es contemporánea del pensamiento iluminista sujetará a la locura a otro poder, el de la psiquiatría. Serán la razón y el cientificismo los que dominen el pensamiento de la época, el cogito cartesiano escindirá al sujeto, en mente y cuerpo, se callan los signos que antes hablaban de la obra de Dios y, todo aquello que no ilumine la razón será dejado en penumbras.
La locura será a partir de allí considerada una enfermedad y quedará bajo la mirada escrutadora de la medicina positivista y cientificista. Los locos serán pacientes y objetos de los cuidados médicos neuropsiquiátricos. Cuidados más humanitarios pero que reproducen las formas del encierro. A la lettre de cachet se sustituye el certificado médico en el que basta la frase escrita: Es peligroso para sí mismo o para terceros para que desde fines del sXVIII hasta mediados del sXX se los encierre aún en contra de su voluntad por tiempo indeterminado y sean sometidos a tratamientos de dudosa eficacia.

La Clínica Psiquiátrica. Del encierro hacia la comunidad.

Al paciente con trastornos mentales, se lo observa, se lo describe, se escrutan sus gestos, la forma del cráneo y si se le hace hablar, no será más que para que diga lo que se le requiere. Es la época de las descripciones de psiquiatras como Jaspers o Kraepelin y la conformación de los grandes cuadros de la psiquiatría clásica. Y llegamos a Charcot y este cuadro que ilustra una clase magistral, en las que, sin saberlo, Charcot hace que las histéricas representen ante su audiencia médica la forma de lo que él quiere describir y la paciente, la histérica, lo reproduce sin saber que le está obedeciendo.
Entre esa audiencia estuvo Freud. Y todo eso que no estaba bajo la luz del razonamiento y la consciencia, todo lo arrojado a las penumbras, adquiere en la teoría del inconsciente freudiano otra dimensión.

Lección clínica en la Salpêtrière(1887) Óleo sobre lienzo 425x300cm, de Pierre Andre Brouillet. En la actualidad se puede encontrar en el Musée d´Histoire de la Médecine. Universidad Descartes. París (Francia). 

Desde la creación de nuestros hospitales neuropsiquiátricos, Hospital José Tiburcio Borda y Braulio Aurelio Moyano a fines del siglo XIX, al más reciente Infanto Juvenil Carolina Tobar García creado en 1968,  sin dudas han habido muchos cambios. Movimientos de anti psiquiatría en el mundo, promovieron directamente la abolición del encierro y en nuestro medio por tomar solo un ejemplo, el Dr. Enrique Pichón Rivière fue un gran promotor de la psicología social y la apertura de servicios de psicopatología en Hospitales Generales. Los abordajes terapéuticos de la familia y los psicofármacos, permitieron tratamientos ambulatorios y la sociedad se abrió a una nueva consideración sobre el tema de la enfermedad y la salud mentales.
La ley Nacional de Salud Mental Nro. 26.657 dice que la Salud Mental es un PROCESO. Que debe implicar un equilibrio y una sensación subjetiva de bienestar. Que se debe tener en cuenta un CONTEXTO: histórico, socio-económico, cultural, biológico y psicológico. Que es una EVOLUCIÓN DINÁMICA y está vinculada a la concreción de derechos humanos y sociales de toda persona…Vale decir involucra un proyecto de vida y a toda una comunidad. Y PROHIBE la construcción de nuevas clínicas psiquiátricas de encierro. Se promueve la socialización, se previene la estigmatización, la segregación.
Hoy, en el campo de la psiquiatría se utilizan dos manuales: el americano DSM-5 y el Europeo CIE-10 que en su capítulo 6 se refiere y describe los trastornos mentales. Las categorías y trastornos se han modernizado, pero a grandes rasgos para obtener tratamiento, medicamentos, cobertura de una obra social y ciertos cuidados, es necesario un certificado médico que escriba en sus propios códigos que el trastorno encaja en alguna de estas descripciones.
Del encierro a los tratamientos ambulatorios y la inclusión en la comunidad, la sociedad actual ha modificado mucho su percepción de los trastornos mentales, aún así, las formas de pensamiento, permean entre las diferentes épocas y las formas clásicas persisten en el pensamiento médico en general y en la psicología positivista contemporáneas, como veremos.

De las Colecciones a los museos

Y paso rápidamente a tomar el otro campo, el de los museos, que ha pasado, si se quiere, de una forma cerrada y elitista a una forma de puertas abiertas.

Retrato de Alexandre Lenoir. Artista Pierre Maximilien Delafontaine 
Formato 161 x 220 cm. Óleo. Exhibido en el Château de Versailles

Recorto una viñeta, con la imagen de Monsieur Alexander Lenoir contemporáneo del Dr. Pinel, quien desesperado recogía y rescataba lo que podía del vandalismo des sansculottes en plena Revolución Francesa por su amor al arte y a los objetos con valor artístico e histórico que se estaban destruyendo indiscriminadamente, hasta que en 1792 la Asamblea Nacional de la Primer República Francesa, le encomienda que agrupe esas colecciones en un convento, en Paris… Los museos pasan de la colección privada a la conservación y preservación del patrimonio y a la exposición en espacios y edificios llamados Museos, que a partir de la Revolución Francesa son considerados públicos y abiertos para todos. El patrimonio es de todos, aunque durante muchos siglos fue gozado por el público educado y culto en forma privilegiada y las políticas de conservación del patrimonio mantuvieron muchas obras en los depósitos lejos del alcance de todos.
A través del tiempo, los museos, se volvieron cada vez más inclusivos y transformaron su mirada incorporando profesionales y equipos interdisciplinarios atrayendo al público, adecuando las salas, la iluminación y los espacios para abrir cada vez más sus puertas respondiendo a las diferentes demandas de la sociedad actual. Pensemos en algunos museos relacionándose con el turismo, revitalizando toda una ciudad y en el éxito de la noche de los Museos que se han transformado en enormes eventos colectivos en las ciudades del mundo.
Los efectos del arte son subjetivos y particulares en cada uno de nosotros, como lo es la impronta de cada artista en su obra.  El arte dijimos tiene “efectos”, no nos deja indiferentes, pero así como cada artista emite su “mensaje” a través de sus obras, cada uno de nosotros, los espectadores, el público en general, lo aprecia y recibe de acuerdo a su sensibilidad o al momento en que se expone a las obras.
Un aparte para hablar brevemente del Síndrome de Stendhal, descrito en la década de los 80.
Basándose en la descripción del mismísimo Stendhal de los síntomas que experimentó luego de visitar la Iglesia de Santa Croce en Florencia, la psicoanalista y psiquiatra italiana Graziella Magherini describió 200 casos de turistas afectados con síntomas similares, según ella, causados por la exposición a las obras de arte de gran belleza en dicha ciudad. Ciertos síntomas descriptos por Magherini son tan vagos y aleatorios que bien podrían ser atribuidos hoy en día a los efectos del jetlag, el calor o catalogados como síntomas histéricos o ataques de pánico.
Aunque la existencia de este síndrome ha sido puesta en duda, no es menos cierto que las reacciones ante las obras de arte son condicionadas por la sensibilidad cultural de una época dada (como el Romanticismo de la época en la que vivió Stendhal) y por motivos psicológicos profundos.

Del caballete a la perspectiva del mundo. De lo representado a lo conceptual.

Por último, con respecto al tercer campo, el del Arte, pensemos que de ser una actividad por encargo y regulada al servicio de la Iglesia, los soberanos y los grandes mecenas, pasa a inventar con la perspectiva y el marco, una ventana que se abre a la intimidad de las personas y al mundo.
Los artistas pasan a través del tiempo desde proponer obras que solo serán consideradas como Arte y con valor estético por las academias, desde realizar obras para ser exhibidas y admiradas desde lejos o exhibidas en vitrinas, a trabajar a partir de una idea, como en el arte conceptual, que requiere la colaboración interdisciplinaria de científicos, ingenieros, biólogos, curadores y directores de museos para una exposición como la de la cabina telefónica de Marta Minujín, el Minuphone y hasta requiera de la colaboración de la comunidad de arácnidos como en ciertas obras de Tomás Saraceno.

Marta Minujín y la Menesunda

Tomás Saraceno  The Cosmic Dust Spider Web Orchestra [Orquesta aracnocósmica] Marzo 2018 Museo Moderno CABA

Nicola Constantino pinta tortas

Los artistas provocan, convocan, nos meten dentro de las obras, nos convidan a comer sus obras, a cuestionar nuestra relación con las instituciones en las grandes ciudades, nuestra relación con la naturaleza, con el planeta.

Christo Javacheff y Jeanne Claude Guillebonde empaquetaron el Reichstag en Berlín (1995).
Surrounded Islands, Miami, Florida, 1980-83, Fotografía: Wolfgang Volz 1983, Nº Inv. 2802, Würth Collection.

En los tres campos ha habido movimientos en el tiempo que habilitan la posibilidad de pensar, no solo nuevos problemas e interrogantes, sino nuevas formas de relación en nuestras sociedades cada vez más abiertas e inclusivas. En los tres campos las modificaciones, los cambios en las estructuras y relaciones, responden a la demanda de estas sociedades, aunque sabemos que es una generalización y una enorme simplificación, una aspiración que no alcanza, que no se logra del todo, donde hay retrocesos y permean viejas estructuras y formas que insisten y persisten.

ARTE TERAPIA ¿Qué efectos?
“Las computadoras son inútiles. Solo pueden darnos respuestas.”
Pablo Picasso.

Qué es lo que no debiéramos considerar como Arte Terapia: Dibujar mandalas, colorear libros y las técnicas derivadas de un concepto muy simplificado del cerebro dividido, que proponen recursos para favorecer la actividad del cerebro derecho.
Porque, personalmente creo que nos estaríamos perdiendo una posibilidad de algo nuevo y original, si viéramos en la intersección entre Salud Mental, Arte y Museos solo la posibilidad de entrenar, fortalecer o estudiar ciertas funciones cerebrales.
Por supuesto todo lo que acerque público al arte es válido bienvenido… pero ¿no estaríamos acaso empobreciendo la apuesta si esta invitación es considerada como un estímulo que favorece la atención o la memoria al estilo de los grupos recomendados en los servicios de neurología?
Si consideramos el efecto de las obras de arte y los colores, desde el abordaje del laboratorio, estudiando la liberación de neurotransmisores y el efecto sobre nuestras emociones o se considera el paseo por el museo como un descanso y una distracción para el agobio de los pensamientos obsesivos o del stress cotidiano; si consideramos el efecto benéfico sobre nuestros niveles de cortisol y nuestra presión arterial, lo mismo nos ofrecen el yoga, la meditación y el contacto con la naturaleza. 
Si el médico, el neurólogo, el psicólogo o el psicoanalista recetan la visita al museo como complemento de un tratamiento, persiste la matriz clásica de la mirada positivista y clínica de la medicina sobre el sujeto de la que hablaba Foucault y lo que se pretende dejar en la puerta del museo vuelve a entrar por la ventana.
Si bien los descubrimientos sobre cómo funcionan nuestro cerebro y nuestras emociones, nuestra neuro inmuno endocrinología son asombrosos y sin duda nos ayudan a entender tanto nuestra neurofisiología como nuestros comportamientos, no es menos cierto que nuestro cerebro no evolucionó tanto como el desarrollo del lenguaje devenido en código y en desarrollo de Inteligencia Artificial. Ciertos trastornos mentales actuales, ciertas adicciones actuales, se basan en los mismos patrones y circuitos que no han sufrido cambios en millones de años. Nuestro cerebro no ha evolucionado tanto como nuestra tecnología.
En el Siglo XXI en el campo de la salud, insiste la mirada clínica del periodo clásico aunque la aparatología y el lenguaje sean cada vez más sofisticados. Los modernos estudios del comportamiento y las emociones se apoyan en experimentaciones y descubrimientos científicamente construidos. Para tomar tan sólo un ejemplo, la microgestualidad analiza el rostro humano pretendiendo revelar una verdad sin mentira… pero al mismo tiempo, nos deja sin chistes, sin ironías, sin qui pro quo. La ciencia es precisa pero no juega ni tiene sentido del humor… Especialidades como la psicoinmunoendocrinología nos dicen mucho sobre los intentos de restablecer la unidad del organismo luego de haber desguazado al sujeto y dado origen a la diversidad de especialidades médicas a las que tenemos que referirnos en nuestro peregrinaje por el campo de la salud.
Para resumir, los seres humanos somos unidades complejas que funcionamos en comunidad.
Nuestras funciones aisladas no dan cuenta de lo que somos y excluidos o aislados del entorno y la sociedad nos volvemos raros o nos enfermamos.
Y aunque el psicoanálisis haya abierto abordajes tanto en el campo de la salud mental como en el análisis del arte desde otra perspectiva, es cierto también, que no todo se procesa por la palabra.
Pero ¿No estaríamos perdiendo la posibilidad de otra mirada sobre esta interacción entre Arte y Salud Mental en el ámbito de los Museos si la tomamos como una prescripción médica en el sentido de un estímulo o una “movilización” del sujeto para que hable de lo que no puede hablar en el consultorio, o para que haga una actividad grupal y social?. Me refiero a la propuesta de enviar al paciente al museo o de acompañarlo incluso, pero solo para que “verbalice” y vuelva luego al consultorio, allí donde se realizará el verdadero tratamiento.
Las ofertas de terapias son hoy de lo más variadas en la búsqueda de indicios sobre lo que tendríamos que hacer los seres humanos para encontrar alivio a nuestro viejo y conocido malestar en la cultura. Aunque muchas parecen innovadoras reproducen viejos esquemas clásicos de la relación médico-paciente.

ARTE-SALUD MENTAL-MUSEOS ¿Qué relación?

Porque básicamente los seres humanos seguimos preguntándonos ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué el dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte?
Más que la mirada científica a la que creo se orienta la experiencia del museo de Montreal con Stephen Legari, y su equipo multidisciplinario, me resulta más inspiradora la propuesta filosófica de Alain de Botton y John Armstrong con su provocador libro Arte y Terapia. Proponen que el arte puede tener una función (describen 7 funciones de hecho) y no solo sirve para la contemplación estética. Los artistas han trabajado sobre esas preguntas y han encontrado formas originales y personales de lidiar con sus obsesiones y hasta sus trastornos mentales, con sus sufrimientos y han hecho algo con eso, han producido su obra, una respuesta única pero ofrecida a todos que nos llega interpelando a nuestra sensibilidad.
Pensando en la función del arte en este sentido proponen recorridos de los museos en función de los grandes temas que nos interrogan en lugar de hacerlo indicando los períodos, las técnicas o las escuelas artísticas y una cantidad de información irrelevante, dicen ellos, a los fines de los grandes cuestionamientos sobre nuestro lugar en el mundo y el sentido de nuestra vida.
La apertura de los museos como espacios comunitarios y lugar de un tratamiento posible de ciertos sufrimientos a través del arte tiene mucho que aportar y sin duda es muy interesante esta nueva inter-relación que desaloja la forma clásica de abordaje de la salud o el bienestar de los consultorios médicos.
Pero también debiera cuestionar el lugar del acercamiento a la cultura en el sentido restringido de ampliar los conocimientos, de la educación en un sentido clásico.
Tomar la oportunidad de acercarse a las obras de arte para ampliar conocimientos, para aprender que detrás del cuadro Sin Pan y Sin Trabajo de la Cárcova, además de la técnica utilizada, del período en que lo realiza el artista, hay todo un contexto social y la historia de la inmigración o que la última instalación de Voluspa Jarpa en la Bienal de Venecia propone una mirada sobre los procesos de colonización como la misma artista explica en Youtube, es valioso sin dudas, pero a la vez acota lo que el público podría ir a buscar o encontrar en su visita al museo o las galerías y exposiciones de arte.
Lo que nos produce el contacto con la obra de arte, muchas veces es un proceso que se da por fuera del museo, en un segundo y hasta un tercer tiempo luego del encuentro con la obra de arte…
La obra de arte es una respuesta original, única y personal a la pregunta que el artista se ha hecho, la solución al problema que le ha preocupado. Es el tratamiento que él ha encontrado al tema de sus obsesiones, sobre lo que ha meditado y ha trabajado laboriosamente… frente a la obra cada uno recibe su propia respuesta. Una respuesta personal, acorde a nuestra sensibilidad, que resuene con aquello con lo que estemos lidiando y al momento vital que estemos atravesando.
Las Asociaciones de Amigos de los museos y los guías de los museos podrían aportar mucho a estas discusiones interdisciplinarias y a estas propuestas creativas e innovadoras sobre el tema porque son los que están en contacto y representan al público.
El Arte hace bien! Y los Museos gozan de buena salud!
La apuesta está lanzada veremos qué novedades trae.