El doble sismo sacudió edificios y la estructura política del país. Movió las fuentes de legitimidad de un régimen que solo acarrea graves problemas
Por Mariangel Sophia Carvajal
Imagen de portada: El Tribuno de Jujuy
El pasado 24 de junio ocurrió en Venezuela lo que algunos expertos denominan como “doblete sísmico”, este ocurre cuando se desarrollan dos terremotos principales, pero el segundo no es considerado solo como una réplica, porque ambos poseen una intensidad parecida o porque sus epicentros son geográficamente cercanos entre sí (BBC, 2026). Solo fueron separados por 39 segundos de diferencia. Ambos terremotos sacudieron el país alrededor de las 6:00-6:10 p.m.; el primero fue de una magnitud de 7,2 y el segundo de 7,5.
Sin embargo, el doble terremoto, más allá de agitar las casas, edificios, e infraestructura del país, sacudió, también, a la estructura de poder venezolana y al gobierno no elegido de Delcy Rodríguez. Se convirtió en una muestra palpable y visible de la legitimidad del gobierno y de lo que realmente significa la muerte de venezolanos y la destrucción de sus hogares para quienes están en la cúpula de poder.
Inicialmente, hay que conocer cuántos edificios se calculan que fueron destruidos y cuántas personas murieron y aún siguen desaparecidas. De acuerdo a la Agencia EFE (2026), para la fecha del 02 de julio, la cifra de muertos llegaba a las 2.295 personas, una semana después del evento natural. En cuanto a los individuos que continúan con vida, pero lastimados, la BBC (2026) indicó: “los heridos ascienden a 11.267”. En relación con los edificios afectados, la NASA realizó una estimación de que, alrededor de unos 59.000 edificios pudieron haber sufrido daños en el país (BBC, 2026).
Ante la tragedia, las muertes y los rescates desesperados es importante conocer la respuesta de las autoridades venezolanas y las sensaciones de los ciudadanos. Por un lado, Delcy Rodríguez ha convertido el contacto con rescatistas en una herramienta de propaganda política. Aun cuando, hasta ayer, 01 de julio, fue que el régimen venezolano decretó días de luto nacional, todos los ciudadanos venezolanos se encuentran en luto desde el mismo 24 de junio, ya que la mayoría perdieron familiares, amigos, seres queridos y conocidos. Y si tuvieron la suerte de no perder a nadie, igualmente, y frente este desastre, los venezolanos no fueron ajenos al sufrimiento y al dolor de sus compatriotas. Grandes redes de solidaridad se han extendido por toda la zona de desastre. Entre las diversas acciones ciudadanas han logrado recaudar donativos e insumos para hospitales que, por primera vez en mucho tiempo, han rebasado su capacidad de insumos. Lo cual permite enviar dichos donativos e insumos a otros hospitales. Por otro lado, los ciudadanos descubrieron, en este contexto de dolor, que había edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela —proyecto de construcción desarrollado por el chavismo— con relleno de goma espuma que, evidentemente, cayeron en ruinas al no estar construidos adecuadamente bajo normas de resistencia sísmica. Además se ha denunciado por redes sociales y medios venezolanos, el entorpecimiento de búsqueda y rescate de desaparecidos en La Guaira.
Este ha sido el caso de algunos equipos de rescatistas internacionales, entre ellos, el de Los Toposprovenientes de México, quienes, vieron obstaculizada su labor de búsqueda y rescate por el personal de la Brigada de Corpoelec —trabajadores públicos en el área de electricidad— al intentar acceder a la Residencia Gradisca, en la zona de La Guaira, estado Vargas. En otra ocasión, cuando le iban a hacer una entrevista al Topo —líder del equipo— una reportera de VTV le solicitó que agradeciera a Delcy Rodríguez y le entregó un guión con las respuestas que debía dar durante la entrevista, lo que ocasionó la reacción del rescatista frente a este condicionamiento. Esto sucedió cuando intentaban acceder a un edificio en ruinas.
rescatistas internacionales arribando a Venezuela
Todas estas noticias dan cuenta de la indiferencia del régimen venezolano y del disgusto y rechazo de los ciudadanos. Esto no hace más que aumentar la presión sobre los dirigentes del régimen y tambalear su estructura de dominación, represión e intimidación, y vuelve a poner la mirada sobre la celebración de próximas elecciones. Por tanto, el sismo terminó de erosionar el control de la narrativa oficial que el régimen intentaba mantener frente a EE. UU y al mundo. Paralelamente, Eurasia Group (citado por Oliveros, A., 2026) ha previsto que el debilitamiento del régimen venezolano aumentará la presión sobre EE. UU para avanzar hacia una salida institucional, específicamente, hacia la celebración de elecciones.
El desastre que se generó a partir del doblete sísmico, y que perdura en las zonas afectadas, alteró —accidentalmente— el tablero geopolítico y la estabilidad gubernamental conseguida desde el 3 de enero. La incapacidad estatal para abordar este desastre humanitario contribuyó a una mayor apertura internacional, tanto de equipos de rescate independientes como los enviados por gobiernos, con quien Nicolás Maduro había cortado relaciones, como el caso de El Salvador. Asimismo, obligó a una mayor apertura hacia organizaciones humanitarias internacionales y probablemente, también en un futuro próximo, a organismos multilaterales.
Es decir, la catástrofe obligó al mundo, a los gobiernos y a los organismos multilaterales e internacionales a voltear su vista y poner atención nuevamente hacia Venezuela. En lugar de congelar el escenario político —y hasta económico—, solo logró acelerar la presión internacional y la necesidad de reformas institucionales que instituyan un gobierno mejor preparado frente a desastres y para la atención humanitaria. Es posible que en el recoger de escombros que aún hoy esconden desaparecidos y cuerpos se esté un nuevo escenario político. Juntar y levantar escombros es parte de una voluntad de reconstrucción que crece.