En Argentina acaba de terminar arte ba, AFFAIR y Al hueso: tres ferias de arte en los mismos días
Por Claribel Terré Morell
AFFAIR
¿Quién tiene el poder de convertir una obra (de arte) en una inversión deseable? ¿Qué lugar ocupan los compradores locales y qué sucede cuando el interés internacional se concentra en aquello que considera exótico, identitario o políticamente oportuno?”, fueron preguntas de la charla sobre Mercado, coleccionismo y valor de arte, en la recientemente finalizada feria AFFAIR en la Galería Larreta, en el centro porteño de la capital argentina, cuyo título principal y disruptivo sobre el tema fue ¿Quién paga la fiesta?
En Buenos Aires, tres ferias de arte coincidieron al mismo tiempo a finales de octubre y principio de noviembre. arte ba, que cumplió 35 años y es la feria latinoamericana más reconocida, AFFAIR que va por su 4 edición, pero es en esta donde se diferenció notablemente de sus otras ediciones y al resto de las ferias, en sus maneras y objetivos y Al hueso, la más nueva que aportó una mirada, más cara a cara, al tener como sede de exposición un edificio habitacional habitado. Todas hablaron de coleccionismo. Todas crearon programas al efecto. Todas tuvieron fervorosos seguidores y críticos.
AFFAIR
En AFFAIR la conversación fue sobre dinero, deseo y legitimación, sin fingir que el mercado es un asunto ajeno a la cultura. La charla unió a Maxi Jacoby, curador, gestor cultural quien fue director nacional de Emprendedorismo Cultural y de Economía Creativa del Ministerio de Cultura de la Nación, Elena Tavelli, Gestora cultural y directora ejecutiva de Fundación Santander Argentina, que otorga un premio a las Artes Visuales, la curadora independiente y socióloga uruguaya, Gimena Pino, y la artista visual y fotógrafa uruguaya, Matilde Campodónico.
“Más del 85 % de las galerías concretó ventas a un público muy diverso, que trascendió el circuito habitual de coleccionistas. Este resultado refleja uno de los objetivos centrales de AFFAIR, contribuir a la formación de nuevos públicos y a la incorporación de nuevos compradores para fortalecer el mercado local”, destacó Oli Martínez, presidenta de AFFAIR.
Con 34 galerías de Argentina, Uruguay, Chile y Brasil, la cuarta edición de AFFAIR contó con curaduría deMarcelo Dansey y producción general de Oficina de Proyectos. Las galerías con sede en el lugar invitaron a otras galerías a compartir espacios y ampliar las redes de trabajo, priorizando el intercambio y la cooperación por sobre la competencia, según se pudo ver.
arte ba
Una obra de 900 000 usd estuvo entre las primeras compras hechas en arte ba, la feria de arte argentina que este año cumplió 35 años. Quien se la llevó, un coleccionista argentino, pidió reserva de su nombre, aunque se sabe que vive en Argentina.
Más de 41 mil visitantes acudieron a esta edición que volvió a La Rural, el espacio en Buenos Aires que la cobijó durante muchos años. Más de cien coleccionistas desembarcaron en Buenos Aires para formar parte del Programa de Coleccionistas y Profesionales, señaló Larisa Andreani, directora de la feria.
El Premio al Coleccionismo correspondió esta vez al matrimonio Juan Vergez y Patricia Pearson, artífices de la Colección Vergez, iniciada en los años 80. Patricia Pearson es una excelente fotógrafa. Ambos viven entre Argentina y España.
La Fundación arteba presentó un ciclo de conversaciones públicas coordinado por Aimé Iglesias Lukin (Directora y Curadora en Jefe de Art at Americas Society, Nueva York), y Francisco Lemus (Historiador del arte y curador independiente, Buenos Aires) para pensar cómo se colecciona, se exhibe y se narra hoy el arte latinoamericano.
Coleccionismo de arte latinoamericano, público y privado, fue el tema del panel dirigido por el curador argentino Francisco Lemus que propuso pensar cómo las colecciones públicas y privadas de las Américas y Europa construyen y revisan las narrativas sobre el arte latinoamericano, abordando criterios de adquisición, modos de investigar y el rol actual de la curaduría y la historia del arte en la formación de acervos ante las urgencias del presente.
Los participantes Suset Sánchez (Responsable de la Colección de Arte Latinoamericano del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, España), Claudia Segura (Jefa de Colecciones, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) y Magnolia de la Garza (Directora Adjunta, Colección Isabel & Agustín Coppel, México) quienes respondieron a una pregunta que había hecho en otro panel el coleccionista español José María Lafuente Valle quien presentó en arte ba el libro “Inquietante” que recoge su colección, la Colección Lafuente Valle, de arte latinoamericano.
“Primero fue Nueva York, luego Miami pero hoy es Madrid la cabecera de proyección de América latina”, dijo y fue refutado con datos. En honor a la verdad, esa sensación de que todo pasa por Madrid existe entre artistas y coleccionistas.
Suset Sánchez de la Fundación Reina Sofía, contó que las obras de latinoamericanos llegan a apenas el 10 por ciento en la institución para la cual trabaja, 2942 obras sobre un total de unas 28 mil. De ese exiguo número, Argentina es por lejos la más representada, con 532 artistas, acrecentada drásticamente en los últimos años. El motivo, según ella, ha sido el enorme impulso dado a las compras por los programas de adquisiciones de las ferias ARCOmadrid y arteba.
En el Museo Reina Sofia se pudo ver la muestra de Alberto Greco, a comienzos de 2026. En unos días se inaugura “La Menesunda”, de Marta Minujín, y en marzo del 2027, Fernanda Laguna llegara al museo con “Mi corazón es un imán”. Todos artistas argentinos.
Arte ba también lanzó este año, dentro del Programa para Coleccionistas y Profesionales, las cápsulas curatoriales: experiencias breves e inmersivas para profundizar en escenas, períodos y lenguajes del arte contemporáneo argentino. Cada cápsula propuso un itinerario especialmente diseñado por curadores e investigadores que incluyó visitas a talleres de artistas, colecciones privadas y archivos, en grupos reducidos y en diálogo con artistas, coleccionistas e instituciones.
Fueron tres los recorridos:
Arte argentino de los 90, con curaduría de Charly Herrera incluyó visita a la muestra individual de Marcelo Pombo en Galería Barro, (artista y galería muy importantes en el desarrollo del arte argentino), el taller y archivo de Alicia Herrero, (lo de visitar y conocer un archivo también es un punto a favor) y la Colección Raúl Naón, (no hay como visitar una colección en la casa de su dueño)
Arte argentino de poscrisis, con curaduría de Mariana Cerviño visitó obras de Roberto Jacoby en Isla Flotante y el taller de Mariela Scafati, y la Colección Esteban Tedesco, uno de los grandes coleccionistas argentinos.
Arte y diseño, con curaduría de Mariel Szlifman, en colaboración con la Fundación IDA que permitió conocer el taller de Cristian Mohaded, uno de los diseñadores argentinos con mayor proyección internacional y también la reserva de Fundación IDA, que guarda 100 años de diseño argentino, con fondos como los de Di Tella, Edgardo Giménez y Dalila Puzzovio. La visita incluyó Proyecto Kavanagh en CORA Café, en la planta baja del emblemático Edificio Kavanagh.
AL HUESO: Entrar, llevarse y ser parte
En la feria AL HUESO cada visitante del 30 de octubre al 1 de noviembre recibió, junto con su entrada, dos objetos coleccionables: un huesito de cerámica realizado especialmente por la artista Mara Riviello López y el fanzine de la primera edición de AL HUESO, una publicación que reúne a los 28 proyectos participantes a través de textos, frases y dibujos.
Organizada por TACHA Al Hueso partió de una idea tan simple como radical, dijeron sus organizadores: entrar a una casa y encontrarse con el arte.
Durante tres días, cuatro pisos y 12 departamentos se convirtieron en espacios de exhibición, encuentro y convivencia para artistas, galerías, editoriales, proyectos independientes y público con obras de artistas y galerías de Argentina, Chile, España, Uruguay y Suiza.
No es un formato tradicional, tampoco es nuevo, pero suele funcionar.
Las obras tuvieron sus precios a la vista lo que significó un empujón para los nuevos coleccionistas que se sienten intimidados al entrar en una feria grande o galería y preguntar el precio de la obra. A lo que se sumó la posibilidad de imaginar como quedaría en la propia pared. La buena relación que se gestó entre los artistas (muchos de los cuales vivieron en el mismo lugar de exposición durante la feria) y los compradores (nuevos y viejos coleccionistas de arte) hace suponer que esta continue en el futuro. De ser así se habrá cumplido uno de los objetivos de acercar nuevos públicos al coleccionismo de arte.