Quico Chirino, escribió Jazmines Torcidos, (Valparaíso EDICIONES) una novela en la que el protagonista es un periodista atípico, que responde al nombre de Chico, lo que no llamaría tanto la atención si el protagonista no se pareciera tanto a él y si él no tuviera la misma profesión.
El actual director del IDEAL, el periódico líder en Andalucía, España, es Doctor en Periodismo con la calificación de cum laude y es un reconocido periodista de investigación y de crónica política que además mantiene una columna, de esas antológicas y muchas veces incómodas, bajo el nombre de La libreta del director.
Tanto en Jazmines Torcidos como en su anterior novela A la izquierda del padre, el lenguaje funciona como un catalizador de la vida cotidiana.
En Jazmines Torcidos hay diferentes tipos de miedos, uno es el de la hoja en blanco, otro es la vida familiar, hay también recuerdos, una niña pequeña (Laura, personaje cercano), abuelas, vecinos, la política, la corrupción y esos hechos que parecen simples como es el pedido burocrático de tumbar un techo que no solo hará morir un jazmín. Una novela ambientada en España con personajes reconocibles en cualquier parte del mundo.
Esta entrevista la comenzamos en Granada, en el Palacio de Carlos V, en la Alhambra cuando me dijo: “Uno escribe con la aspiración de poder transmitir cosas. Jazmines Torcidos fue mi novela más personal; escrita en un momento donde, a ratos, yo me sentía frustrado como periodista. Cuando la fui a publicar ya no era esa la sensación vital, pero decidí dejarlo por honestidad con los lectores. El que escribió se sentía así “,
La seguimos por WhatsApp cuando ya yo había subrayado frases y frases y me había quedado con una que aparece en la página 76. “Si se acaba el periodismo, al menos me quedará la novela. Este único ajuste de cuenta”