Por Eliana Martinez Shapasnikoff
Entrevista exclusiva para Be Cult desde Francia
Paula Klein (Argentina, 1986) es escritora, doctora en Literatura Comparada y licenciada en Letras. Reside desde hace diez años en París, donde se desempeña como profesora en la Université Clermont Auvergne. En junio de este año ganó la IV edición del Premio Lumen con su novela El amor inventado. La autora estará viajando a mediados de octubre a Buenos Aires, donde presentará su novela en Libros del Pasaje. También ha sido invitada para dar conferencias en distintas universidades y dictará un seminario intensivo sobre literatura en el Malba, explorando los bordes de la ficción y la no ficción.
Su primera novela, La luz de una estrella muerta, publicada en 2021 es una ficción documentada acerca del artista Alberto Greco y su vida en París y los vínculos que estableció allí con otros artistas argentinos. Ese mismo año editó el ensayo Petites mémoires et écriture du quotidien. Cortázar, Perec et leurs échos contemporains, que recibió el premio PSL-Translitterae. En 2023 apareció su segunda novela, Las brujas de Monte Verità (Lumen), sobre la comunidad de artistas que se desarrolló en las afueras de Ascona, Suiza. El amor inventado aborda el escándalo del fraude periodístico y el impacto de las mentiras y los silencios hacia el interior de la pareja.
Conversamos con Paula acerca de su próximo viaje, de su última novela y el Premio Lumen, así como de su pasión por los vínculos entre la investigación y la literatura.
Estuviste en Argentina hace muy poquito, con la noticia del premio de tu última novela. En ese momento todavía no tenías el diseño de tapa aún. ¿Qué se siente estar regresando en apenas unas semanas para presentar el libro?
Mucha emoción, estoy muy contenta de volver. La presentación va a ser el miércoles 22 de octubre a las 18:30hs. en Libros del Pasaje y me va a estar acompañando Carlos Gamerro, lo cual es un motivo adicional de alegría. La entrada es libre y gratuita, así que muy feliz de invitar a todas las personas que quieran sumarse.
Me contabas que además fuiste invitada para dar presentaciones en varias universidades y para dictar un curso intensivo en el Malba. ¿La temática de este curso será similar a la de la charla que diste en julio en la Biblioteca Popular de Pinamar?
Sí, la temática va a ser similar, una exploración de los límites de la escritura de ficción y de no ficción, los vínculos entre la investigación periodística y la literatura, pero al ser un curso intensivo vamos a profundizar más en algunos aspectos, sobre todo en las técnicas de escritura con ejemplos muy concretos de mis tres novelas. Además, como lo hicimos en la Biblio de Pinamar, voy a compartir un panorama de la literatura de no ficción latinoamericana reciente y también de los comienzos de esta literatura tan fascinante, con su precursor Rodolfo Walsh con Operación Masacre y que continúa Truman Capote con A sangre fría y luego toda la tradición del Nuevo Periodismo norteamericano. Estoy muy entusiasmada, creo que va a ser un seminario muy interesante. Está previsto para el 30 de octubre y quienes quieran asistir tienen que inscribirse antes en el sitio del Malba para reservar su lugar.
Tus tres novelas tienen algún componente de investigación periodística que entrama con las ficciones que creás, y en algunos casos ese trabajo con lo documental o lo archivístico da un fuerte soporte a la trama o a los personajes y en otros es el puntapié para dejar volar la imaginación…
Claro, es así. Es que me resulta apasionante ese cruce. De pronto hay algo en lo que empiezo a pensar y a partir de ahí leo e investigo todo lo que puedo y a medida que me voy metiendo en el tema, van apareciendo más pistas, más datos. Viajo para acceder a los archivos y en esos viajes conozco gente que me muestra caminos insospechados para conseguir la información que necesitaba, es como mágico. Una se transforma en algo así como una antena y vas conectando con las personas, con documentos, con lugares incluso, que abren puertas a nuevas ideas, a data a la que nunca hubieras accedido con una investigación virtual, por ejemplo.
¿Y creés que hay un comienzo para esta pasión por este tipo de literatura, algo que te hizo ir por ese camino y no otro?
Por un lado, pienso en mis lecturas. Pero creo que una experiencia muy importante en este sentido y que se refleja en la protagonista de mi primera novela, es mi trabajo en los archivos de la Biblioteca del Arsenal. Estuve ahí porque me gané un puesto como invitada de la Biblioteca Nacional de Francia por dos años, mientras desarrollaba mi tesis doctoral. Es un puesto que está pensado para personas que tienen mucho conocimiento literario de los autores con los que van a trabajar, pero que no tienen formación como archivista. Ahí fui adquiriendo conocimientos en cuanto a técnicas de digitalización, de catalogación, cómo hacer descripciones de esos archivos que resulten funcionales y precisas para las búsquedas de los investigadores.
Escribir ficción sobre la base de hechos reales requiere una investigación exhaustiva, viajar, como mencionabas. Eso debe llevar mucho tiempo, ¿es así?
He trabajado como mínimo dos años en cada una de mis novelas, en la última más, cuatro años, pero en todo ese tiempo yo estoy feliz en ese mundo, con esos personajes, a veces mi familia me dice: ¿todavía seguís con esa novela? Y yo, sí, sí y estoy tan a gusto ahí, es como una cápsula en la que me meto y me dan muchas ganas de estar.
¿Por qué tanto tiempo más en la última novela?
De por sí, el trabajo preparatorio fue largo: hice lecturas variadas, de prensa, psicología, filosofía; me entrevisté con periodistas, investigué los casos de periodistas falsificadores que más visibilidad tuvieron en la prensa en las últimas décadas. Pero, sobre todo, es la novela que más trabajé tanto desde la estructura como desde la lengua. Abandoné varias versiones del manuscrito que no funcionaban y reescribí muchísimo, pero creo que en definitiva eso fue decisivo a la hora de resultar premiada.
Recibir un premio como el Lumen tiene un gran impacto en el reconocimiento de tu escritura, en la difusión y la llegada que va a tener tu novela, además de ser un motivo de orgullo. ¿En qué medida suma el hecho de que tenga además una dotación económica?
Todo eso es así, el reconocimiento, la difusión, la felicidad que sentís. Y por otro lado, ese dinero es como un seguro, un colchón, algo que sabés que eventual o potencialmente podría permitirte un tiempo de exclusividad para tu escritura, porque es como que te lo ganaste, te ganaste el derecho a tener ese tiempo para usarlo solamente en tu escritura o para cubrir los gastos de viajes, estadías, archivo.
En El amor inventado trabajás la temática del fraude periodístico y de cómo las mentiras y los silencios afectan a la construcción del amor, a la pareja. Tu protagonista es la esposa de un impostor. ¿Por qué elegiste ese tema?
Yo amo las historias de impostores, es lo que más me divierte leer de novela. Soy fanática de El impostor de (Javier) Cercas, de El adversario, de Emmanuel Carrère. Leí Biografía de X, de Catherine Lacey y me había apasionado y venía pensando, yo quiero escribir sobre impostores. Cuánto podcast hay de impostores me lo escucho. Me fascinan. Y en un momento caigo sobre un caso de nota roja de un impostor muy conocido en el mundo del periodismo y empiezo a investigar casos en Estados Unidos, algunos en Europa. Casos como el de Nahuel Maciel o el de Jorge Zicolillo en Argentina. Y así investigando, preguntando, alguien me contó una anécdota de un periodista que había falsificado y que estaba casado con una directora de documentales. Esa dupla me pareció literariamente muy poderosa y me llevó a crear al personaje de Miranda.
En la novela trabajás también quién es Miranda, la mujer que convive quince años con el impostor, que tiene una hija con él y que tiene que hacer una reconstrucción de esa parte de la historia y de ella misma, desde la ausencia o la desaparición de su marido tras el escándalo.
Es que imaginate que ella justo está filmando la historia de amor de estos viejitos y permanentemente se está viendo en el espejo de esa relación y por otro lado con todos los interrogantes acerca de dónde está su marido, de con quién se casó, de cómo no vio o no quiso ver lo que estaba pasando, porque los dos son periodistas y entonces se asume que tienen un compromiso con la verdad, profesionalmente, digamos. Y también acá me pasó esto de la antena que hablábamos antes, me fui cruzando con una cantidad enorme de casos reales de estafas amorosas, de vidas múltiples. Y eso fue nutriendo la historia, que es una historia de amor y también de desamor.
Algo mencionaste al recibir el premio acerca del papel que juegan las mentiras en la construcción del vínculo de pareja.
Es que eso también me resulta muy interesante y quería trabajarlo. Preguntarse acerca de aquello que hace que las parejas de muchos años funcionen, que creo que no pasa por contarse todo sino por el misterio que puede ser el otro, la otra, y también por los silencios, las omisiones y por qué no, las mentiras. En este caso, en la novela, las mentiras son espectaculares, pero no tienen por qué serlo. En realidad, tiene más que ver con la ficcionalización que hacemos de la vida, de quien tenemos enfrente, de nosotros mismos, tiene que ver con las narrativas que creamos para contarnos una historia que nos tranquilice, que nos dé calma y nos permita permanecer juntos.