“No estamos acostumbrados a que los políticos hablen de sexo con naturalidad”, dice Esteban González Pons, (España, 1964), actual vicepresidente del Parlamento Europeo y portavoz del Partido Popular, escritor y abogado español, cuyo último libro, El incómodo desnudo de un hombre adulto (poesía), salió a finales del año pasado.
Por Claribel Terré Morell
El señalamiento de que tampoco deben escribir, le hace decir en uno de sus poemas: /Por miramiento, las autoridades /españolas no deben escribir. /Está mal visto, casi condenado. /Ni serás autor ni serás político, /lo uno destruirá lo otro, es así, /No escribas y, si escribes, no publiques/.
Más adelante dice: /sácate el corazón, evita burlas, /protégete de amigos y enemigos, /sigue siendo tedioso, fútil, huero. /Vive, policastro, vive. Sálvate/ de la pasión, del sexo y de los poemas. /
Mientras hacemos esta entrevista, le digo: “No has hecho mucho caso”.
González Pons ha sido diputado nacional, senador, entre otros cargos, y es autor también de las novelas El escaño de Satanás (2023) y Libro de Pecados (2025), de la autobiografía Camisa Blanca (2011), con prólogo del expresidente Mariano Rajoy, entre otros. En todos sus libros están presentes la política y el poder, el amor y el sexo; temas que algunas veces van juntos y otras por separado.
En El incómodo desnudo de un hombre adulto (ARS POÉTICA) reúne poesías escritas en diferentes tiempos, organizadas en Quito, Punto Nemo, El incómodo desnudo de un hombre adulto y Tanque de tormentas. Imperdibles, además, las palabras con las que abre el libro a manera de prólogo o confesión.
¿Qué le resulta más incómodo hoy en día: desnudarse ante un electorado que lo juzga o desnudarse ante el espejo de su propia literatura, bastante impúdica en el sentido carnal?
Yo no creo que mi literatura sea impúdica, si no la escribiera un político se consideraría de lo más normalita. No estamos acostumbrados a que los políticos hablen de sexo con naturalidad. Es como si los políticos tuvieran que comportarse como ángeles sin serlo. El sexo forma parte de la vida y sobre todo forma parte del amor, por eso forma parte de mis novelas en las que siempre hay una historia de amor. Creo que en la vida de la mayoría de nosotros que no escalamos el Everest, ni somos astronautas en la luna, el amor es lo más importante que sucede y, por tanto, también lo es el sexo, no concibo el amor sin sexo.
Dicho esto, el desnudo de mi libro de poesía no es un desnudo físico sino moral. Un hombre de mi edad ya no puede desnudarse físicamente para agrado del público, no me cabe más desnudo que el desnudo moral o el desnudo poético. Lo que hago en mi libro de poesía El incómodo desnudo de un hombre adulto es mostrarme como soy, como son mis sentimientos: contradictorios, apasionados, nobles y algunos de los que podría avergonzarme y por eso este desnudo es incómodo. Nos pasa a todos los hombres adultos quizá también a las mujeres.
¿Qué verdades ha podido decir en sus libros que el protocolo político le prohíbe decir en un estrado?
Todo lo que pienso de la política.
El Escaño de Satanás, por ejemplo, es una obra que escribí cuando pensaba que iba a abandonar la política, por lo tanto, tenía algo de testamento, de decir lo que pensaba antes de marcharme. El Libro de Pecadostambién porque con mucha libertad he contado la vida privada de los políticos. No se basa en una historia de amor real entre dos políticos españoles, pero sí es un constructo con todas las historias de amor reales que he ido conociendo a lo largo de mi vida. Los políticos se enamoran entre ellos exactamente igual que cualquier otra persona, igual que en los cuarteles, igual que en las administraciones públicas, igual que en las oficinas, igual que en los hospitales. En la política existen esas historias de amor, desamor y odio y condicionan las decisiones que los políticos toman, de eso va Libro de Pecados.
¿Le duele ver cómo se degrada el lenguaje en los debates parlamentarios actuales?
Me incomoda muchísimo el retraso que empieza a sufrir nuestro lenguaje, nuestro español. Los golpes que diariamente recibe y como los pictogramas fruto de las caritas amarillas de los wasaps, o de las redes como Instagram o Tik Tok van sustituyendo poco a poco a la palabra escrita, al mensaje más abstracto.
¿Qué libro le recomendaría a un rival político para que pudieran entenderse mejor?
Cualquiera de un poeta de derechas. Yo he leído grandes poetas de izquierdas. Soy un apasionado de Pablo Neruda, lo soy de Antonio Machado. Me gustaría que un rival político de izquierdas leyera un buen poeta de derechas, por ejemplo a Jorge Luis Borges para darse cuenta de que la literatura nos une y que ante la belleza y ante la muerte somos iguales. No hay ideologías que valgan: todos amamos y todos odiamos con la misma pasión. Si leyendo poetas de izquierdas yo puedo entenderme con cualquiera, cualquiera puede entenderse conmigo leyendo poetas de derechas.
¿Cuánto queda hoy en el político que negocia en Bruselas, de ese hombre de su libro Camisa blanca(2011), con prólogo del expresidente Mariano Rajoy?
Yo creo que no queda nada. Yo creo que vivir es nacer, morir y resucitar. No una vez, sino muchas veces. Yo creo que he muerto y resucitado muchas veces a lo largo de mi vida.
El chico, porque ahora me parece que era un chico que publicó en 2011 su primer libro que se llamaba Camisa blanca, me parece que hace mucho que murió y a él de mí lo separan cuatro o cinco muertes y cuatro o cinco resurrecciones.
Si hoy pudiera volver atrás, le diría muchas cosas a quien escribió mi primer libro que era yo también, que seguramente no querría escuchar. La esperanza que tenemos todos los que ya vamos cumpliendo años es que nuestro yo de ahora, no sea nuestro último yo.
Del libro El incómodo desnudo de un hombre adulto
Esteban González Pons
QUITO, PUNTO NEMO
Fuera, tras las cortinas, el volcán
el techo verdemar de los jesuitas,
los ladrones de móviles, los narcos,
las oenegés, el cóndor y los dedos
menhires que pintó Guayasamín.
La noche sumergida en otra noche,
la mudez claroscura de los indígenas.
De puerta adentro, luz vidriosa y gualda,
cabecero de piel de bota vieja,
minibar de madera de despacho
y dos cervezas contra la ley seca,
la rancia habitación del Swissotel.
Te encojes en el útero con vistas
de una torre alta como el Panecillo,
con antesala para recibir,
servicio veinticuatro horas, bañera
y cama doble de uso individual.
Quito es el Punto Nemo de tu vida.
Perdido en la distancia, te revelas
anónimo y banal, precario tal que
un insecto social y reemplazable.
Autoinmune, bifronte, frustrado.
Lejos te has ido para recordar
lo que ya sabías: ni poeta ni nada.
Por miramiento, las autoridades
españolas no deben escribir.
Está mal visto, casi condenado.
Ni serás autor ni serás político,
lo uno destruirá lo otro, es así,
No escribas y, si escribes, no publiques
Aquí mismo eviscérate esa entraña
que sueña con volver a contar versos,
sácate el corazón, evita burlas,
protégete de amigos y enemigos,
sigue siendo tedioso, fútil, huero.
Vive, policastro, vive. Sálvate
de la pasión, del sexo y de los poemas.
No te compliques, no te menoscabes,
niega la tentación, echa al lunático.
Pero nada que hacer, vas a ignorar
mis advertencias, tu infame destino
de poeta arruinará tu porvenir
brillante de polilla del poder.
Nada más adictivo, más vicioso,
más autodestructor que la poesía.
Fuera, tras las cortinas, los indígenas,
las oenegés, el cóndor y los dedos
menhire que pintó Guayasamín.
De puerta adentro, luz vidriosa y gualda,
el político con tiro en la sien
y la humeante pistola de un soneto,
tu ardiente habitación del Swissotel.
CALEFACCIÓN
Mucho calor es un
truco de la
primavera para que
te descubras los
hombros,
te desabroches
otro botón del
escote y te
acuerdes de la falda
corta
de presumir. En
los hoteles, a
veces, yo
uso también esa
táctica para
desnudarte y,
sin que lo sepas,
subo la calefacción.
Esto es un
Correo
Electrónico
Enviado
Con tiempo
De sobra
Y sin prisa.
Un correo con
tantas ganas
de que le prestes
atención
que el muy infeliz se
resigna a respetar
la fila de correos
electrónicos
que
aspiran a
introducirse en
la bandeja de
entrada de tu
ordenador.
Sabe que su destino,
el buzón
de tu portátil,
siempre
está lleno
y sin red,
y que, por
tanto, tendrá que
aguantar, flotando
por ahí, hasta que lo
conectes
para poder
pasar.
No le importa.
Para este correo
electrónico
colarse en la
memoria de tu
disco, duro,
tal vez ser
guardado en
alguna carpeta
personalizada,
o incluso,
junto a tus canciones
favoritas
o los retratos de
juventud
que seleccionaste
en la galería
de imágenes
es cumplir el mejor
sueño de su
delgada
existencia tipográfica. Es codearse con la
alta sociedad de tus
recuerdos
multimedia
reunida en la
fiesta privada de tu
nube,
presumir de buena
redacción ante
los balbuceantes
mensajes
de voz
de tu contestador y,
quién sabe,
a lo mejor,
llegar a ser leído
muchas veces
por tu sonrisa de
enfermera
particular.
Ya abrirás tu buzón
Cuando te plazca.
Paciencia.
Bien se
espera
una vida
por ti.