El bochinche literario más lindo del año 

Valeria S. Groisman

Por Valeria Sol Groisman

Hay ferias de libros que emulan a centros comerciales y otras que se parecen más a un barrio. La Feria de Editores (FED) es de las segundas, aunque más que una barrio parece una gran comunidad, una red social de esas que hacen bien. Este año, en su decimoquinta edición, poblaron el C Art Media más de 340 editoriales de toda Latinoamérica y España. Un número que impresiona pero que no sorprende. La FED creció porque construyó algo que pocas ferias tienen: un aire colectivo y colaborativo que va más allá de la oferta de títulos y de charlas. Y como cada año, un gesto que la define: un libro gratuito para cada visitante. El de este año se titula Trabajo y reúne diez textos seleccionados entre más de 500 postulaciones, curados por Ricardo Romero, en una tirada especial de 7.000 ejemplares.

Las caras de la FED

La lista de invitados de esta edición conforma un mapa de la literatura y el pensamiento en castellano: Martín Kohan, Julieta Venegas, Mauricio Kartún, Socorro Venegas, Clara Obligado, Violaine Bérot, Santiago Loza, Valeria Correa Fiz, Florencia Garramuño, Pablo Stefanoni, Jorge Monteleone, Sofía Balbuena, Valeria Tentoni, Ana Ojeda, Silvina Friera, Nurit Kasztelán, Cecilia Garraffo —astrónoma y directora de AstroAI en Harvard—, el editor Jacobo Zanella (Gris Tormenta) y decenas más. Y en el público, el mismo jolgorio de siempre: este año me crucé con Valeria Correa Fiz, Debret Viana, Guido Indij, Tomás Balmaceda, Silvina Quintans, Susy Mitchell, Paula Turina, Leonora Djament, Guchy Fernández, Juan Carrá. Lectores, editores, escritores, libreros: categorías que en la FED se mezclan sin jerarquía. Los libreros son escritores, editores y, por supuesto, lectores. La frontera entre los que producen y los que consumen se vuelve casi invisible. Ergo, feliz.

Odelia: la feria como pertenencia

Las editoras de Odelia van directo al hueso: la FED es un lugar de pertenencia. No lo dicen como eslogan sino como descripción sentida. Y la programación que traen este año parece pensada desde ahí: tres títulos que hablan de cuerpos, silencios y reinas.

El silencio de las bestias, de Martina Tolosa. Las mujeres de Cleli White, de Catalina Méndez. Y Juana I, de Ana Arzoumanian, ese nombre que condensa siglos de historia y locura atribuida, y que en octubre llega al Paseo La Plaza en una adaptación teatral de Yanina Giglio, editora de Odelia.

Gris Tormenta: Borges desde la mirada de Manguel

Jacobo Zanella, editor de Gris Tormenta, presenta el sábado Alrededor de Borges, compilado por Alberto Manguel. Es decir: uno de los lectores más rigurosos del mundo compilando textos sobre el escritor más leído y mal-leído de la literatura argentina. La paradoja perfecta para una feria que desde una pantalla gigante recuerda a Luis Chitarroni, quien también supo leer a Borges como nadie.

Gata Flora: tres novedades y un libro que se anticipa

Gata Flora llega con tres títulos y uno en preventa que ya genera conversación. El diario de la boa, de Leonor García; Contra el ideal, de María Cecilia Colombiani; y, en preventa, Rita y Chloe, el nuevo libro de Guchy Fernández, un foto-álbum en edición coffee table que desafía las categorías y propone la idea de que un libro de calidad

La Pollera, desde Chile

Tom Maver llega con La orilla donde tiemblo, una novela sobre un hijo que cuida a su padre agónico y descubre, en medio del delirio, que nunca conocemos a nuestros padres por completo. Una familia secreta, una tragedia silenciada, una zona muda. Maver convierte el duelo en algo que al mismo tiempo divierte y paraliza: esa combinación rara que solo logran las novelas de autores que saben exactamente lo que están haciendo.

«La Feria de Editores es un punto de encuentro, de conversación y, sobre todo, de recomendación de libros. El mundo editorial la espera con ansias porque representa una oportunidad única para encontrarse con lectores y lectoras», dice Paula Turina, de La Pollera. Para una editorial chilena como La Pollera, agrega, la FED es también la posibilidad de que sus editores se encuentren con los lectores argentinos y generen nuevos vínculos en torno a los libros. «Cada año, la FED despierta grandes expectativas, pero este año el encuentro adquiere un valor especial por el contexto que atraviesa el país».

Mandrágora y la vejez

Aylín Pitluk presenta No sé de quién son mis manos, una novela sobre la vejez narrada con humor, lucidez y ternura. La vida de Clara se despliega entre recuerdos y cotidianidad, en esos territorios íntimos que no figuran en los mapas pero que sostienen todo. El cuerpo, la casa, los afectos: entrelazados, chocándose, confundiéndose. Una novela que vuelve visible la arquitectura silenciosa sobre la que se sostiene una vida.

Godot y el libro sorpresa

En la mesa de Godot, una cajita con una consigna implícita: lo que toca toca, la suerte es loca. Envueltos en papel madera y sin título visible, hay ejemplares de la editorial a 30.000 pesos cada uno. La moda del libro sorpresa es una apuesta al lector que confía más en el azar que en el algoritmo. O al que simplemente necesita que alguien tome la decisión por él. En cualquier caso, funciona.

La pila de Be Cult

Porque una nota sobre la FED sin decir qué te llevaste no estaría completa, acá va la listita:

Discípulo del fuego, de Aatish Taseer (Gris Tormenta).

Experiencia artificial, de Franco Pellegrini (Godot).

Raider Tōzō, de Mike Wilson (Fiordo).

Más allá de las razones, de Yiyun Li (Chai Editora).

Los sorrentinos, de Virginia Higa (Sigilo).

Cinco libros, cinco editoriales. Eso también es la FED.

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