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Entre mujeres ajenas en conversaciones de un bar

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CUENTOS

Por Sebastián Basualdo

Ilustración: Obra de @grabriel_isak

I

Cuando él se lo dijo la primera reacción de ella fue soltar algo parecido a una risa, finita, como las que se construyen espontáneamente frente a una ocurrencia que no se terminó de comprender. Después, durante un instante, al notar que en él no había ninguna reacción, ni el más mínimo gesto que desmintiera lo que había dicho, ella quedó desconcertada, la mirada fija, haciendo equilibrio en la desesperación. Un instante antes de que se precipitara hacia el fondo de su taza de café vacía, le pedí la cuenta al mozo y le di un último trago al whisky.

Cuando estaba por abrir la puerta del bar escuché el estampido: nadie pareció darse cuenta

II

Llegó empapada al bar. Antes de sentarse le hizo un gesto al mozo (gesto que atajó de costado). Después me dio tiempo a mirarla. Cerré el libro. Dijo: «Hoy podría agregarle cien páginas al capítulo que Sartre le dedica a la mala fe». Y yo pensé que hay mujeres que están hechas a la medida de uno.

Lástima que siempre están con otro.

III

Antes de irme quiero confesarte algo –dijo la mujer; y se colgó la cartera como si fuera lo único que tenía en el mundo- gané porque tenía la carta marcada.

¿Te reís? No soy tramposa. Simplemente no creo en el azar. 

IV

–No hay problema –dijo–. Entre el hombre que imaginé y el que sos, media la misma distancia que la mujer que creo ser y la que apenas estás conociendo.

V

 –Si nunca caminaste por las calles de tu propio barrio mirando desesperadamente a todos los que pasaban a tu lado sin reconocerte… Entonces todavía no sabés lo que significa estar verdaderamente perdido, amor mío.

VI

Después, dijo:

– Y sin embargo todo termina un instante antes de que los cuerpos desnudos en la cama se deslicen hacia un costado de su propia satisfacción.

– Y sin embargo todo termina un instante antes de que los cuerpos desnudos en la cama se deslicen hacia un costado de su propia satisfacción.

Yo simulaba terminar mi café.

En silencio.

Ciertas mujeres imprevisibles sólo te dan tregua bien al fondo de una taza de café deshabitada.

VII

Después, concentró todo lo irremediable en un gesto. Corrió a un costado la taza de café ( un movimiento lento, anacrónico, como salido de una mujer anterior a ella, tal vez su madre o su abuela). Incluso su voz, algo en el tono de su voz pareció surgir desde un costado de la realidad.

Y entonces lo dijo, mirando por la ventana del bar. No soy capaz de transcribir sus palabras; yo también pienso que hay cosas que no debieran escribirse nunca.

VII

Una mujer cobija a un hombre mientras llora: nadie conoce realmente una ciudad si no tuvo que esconderse en ella.

Sebastián Basualdo

(Argentina  1978) Escritor y periodista. Su literatura suele analizar las estructuras sentimentales. Fundó en el 2013, la revista Los inútiles de siempre. Como periodista escribe en diferentes medios, entre los que se encuentran el diario argentino Página 12 y la Agencia de prensa Télam.

Be Cult. Revista Be Cult cuentos Sebastián Basualdo

Fotografía: Alejandra López.

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